“Perdemos SABIDURÍA por buscar CONOCIMIENTO…

Perdemos CONOCIMIENTO por buscar INFORMACIÓN”

 

Atravesada por “quiebres” que escucho y que me resuenan, en estos tiempos de evaluaciones:

  • “Mamá estoy aburrida, el colegio es aburrido. ¿De qué sirve todo lo que enseña?... si la vida pasa por otro lugar”

 

  • Recuerdos: terminé de la facultad y me vi atravesada por a escena temida del psicólogo: ¿Y ahora qué hago?

 

  • “Estoy estresada, cansada, tengo que rendir los parciales y finales de la facu”, expresa una consultante en mi espacio de trabajo.

 

Saber hacer no es lo mismo que tener conocimientos, cuando lo que creíamos verdadero hoy se cae a pedazos, porque el sistema educativo carece de un valor: LA INTEGRIDAD.

 

Cuando hablo de INTEGRIDAD, refiero a la coherencia entre lo que pienso, siento y hago.

Cuando el otro,  un alumno, se lo mira, ¿desde qué lugar se mira? Etimológicamente significa "a" (sin) "lumno" (luz), tiene una raíz latina en la cual se destaca el término alere que significa alimentar. Se puede decir que un alumno es ‘alguien que se está alimentando de conocimientos’. En efecto, en latín alumnus era un antiguo participio pasivo del verbo alere, que significaba ‘alimentar’.

Pues desde este lugar, aparecen preguntas:

¿Qué circula en el acto de alimentar?

¿Qué nutre a un aprendiz?

¿Qué alimentos nutren en un proceso de aprendizaje?

¿Qué es lo nutritivo en una evaluación? ¿Qué se toma y que se deja?

¿Qué requiere para que lo nutritivo se ASIMILE?

¿Qué se llena? ¿Dónde estás los VACÍOS?

 

  • Recuerdo de la facultad: “el ser humano es una tabula rasa”, una tabla en blanco, que en principio no sabe nada, esa tabla se va llenando de conocimiento.

 

¿Cómo se mira al ser humano desde algunos paradigmas? Aparece la cosmovisión de mirar al ser humano como alguien faltante.

 

  • Recuerdos que vienen a mí en las clase cuando los aprendices de Coaching les pido que se presenten como Coach, algunos, incluso la gran mayoría manifiestan que aún no se sienten Coach. ¿Qué le falta?

 

Observo en los procesos de aprendizajes faltas: falta de alegría, falta de entusiasmo, falta de pasión, falta de disciplina, falta de movimiento, falta de creatividad, etc.

 

Observo en los espacios de aprendizaje tensión, obligación, cumplimiento, el tener que, las tareas, los debo que, el aburrimiento, la pasividad.

 

Observo muchos de mis consultantes jóvenes reconocen que su tiempo y energía valen y que del otro lado las generaciones más grandes en la que me incluyo fuimos educados desde el miedo, la obediencia, las horas “pompis” (para ser un poco más elegante).

 

Observo la incoherencia, de la que estoy dentro del sistema y lo siento cuando debo evaluar a los aprendices con una evaluación “objetiva”: Múltiple Choices.

 

Asoma a mí la pregunta: ¿Qué se evalúa?¿Qué Evalúo?

 

Tomando a Rafael Echeverría, manifiesta que el Coaching será una de las profesiones más requerida del futuro, más allá de las competencias técnicas de una profesión, se requiere Competencias Conversacionales. Las competencias técnicas y funcionales se enfrentan a una ola de obsolescencia brutal

“Se nos enseñan muchas cosas, pero no se nos enseña a aprender. Y resulta que aprender a aprender es la madre de todas las competencias” (R.E.)

El Saber ligado a cuántos libros estudiaste, cuántos libros te leíste, cuánto acumulaste de información para que luego te sometas a una evaluación que parece ser objetiva, como un Múltiple Choice, no creo que pueda determinar su desarrollo en las Competencias Conversacionales en tu Ser – Hacer Coach.

 

Asoma otra situación: allí está ella, en un recuperatorio de parcial, la miro y me miro y aparece la pregunta en mi interior ¿qué estoy haciendo?, una voz dice no sabe, y otra voz dice¿no sabe?

 

Empiezo a distinguir, como velos que se corren, evaluar habita en una incoherencia de quienes se forman como Coach, como así de otras formaciones profesionales relacionadas con lo “humano”.

 

¿Dónde está la integridad? Coherencia entre pensar, sentir y actuar.

 

Empiezo a distinguir en el sistema educativo la relación docente – alumno, donde el docente le dice si ha aprobado para continuar con su formación, con evaluaciones dónde en la ilusión de la objetividad ésta como tal no es posible.

Quienes trabajamos en lo “humano” sabemos que las interacciones no son lineales, el otro me influye e influyo, la mirada evaluatoria está impregnada de interpretaciones desde quién la mira.

La evaluación lejos de dar una retroalimentación, un feedback al alumno basado en la objetividad, es una ilusión, una falacia. Un examen objetivo ¿qué intenta EVALUAR?

Distingo desde la epistemología sistémica que el FEEDBACK no se da, sucede sólo, el otro, el aprendiz sabe cuál es el ángulo de dispersión entre su objetivo y si está yendo en su “blanco”

 

Los procesos de aprendizajes, en los espacios educativos, desde la tensión, los tengo qué, los debo que, lejos de un compromiso, configuran el CUMPLIR.

¿Es un tema de cumplir? ¿Es un tema de COMPROMISO?

Si pasa por el cumplimiento, es CUMPLO Y MIENTO… ¿qué espacios aparecen desde el cumplimiento? ¿Puede expresar la mejor versión de mí?

Si pasa por el COMPROMISO, es mirar las PROMESAS que cargamos nuestras palabra que sale de eso que decimos que SOMOS. Porque SER-VIR, es VIVIR desde el SER.

 

Una EVALUACIÓN ¿a que INVITA? ¿ a qué Empuja?

 

Viene a mí la palabra ENTRENAR, aparece la imagen desde el CUERPO, por ejemplo si quieres correr 42 kilómetros, puedes comprarte las mejores zapatillas, puedes leer, conocer todo acerca de qué se requiere correr, pero el Feedback, no te lo da ni un instructor, ni te lo garantiza tus mejores zapatillas, el Feedback sucede solo, cuando empiezas a correr y das cuenta que requiere práctica, tiempo, dedicación, disciplina.  El cuerpo es el que te dará el Feedback si eres competente de correr 42 km.

 

¿Cómo se ENTRENAN a los coach con EVALUACIONES TRADICIONALES?

¿Cómo se entrena a un profesional midiendo con estándares para asegurar que? ¿Desde qué lugar?

“Tu ser es un proyecto por construir. Lo que seas dependerá de ti y está en tus manos, en tus acciones. Somos responsables del ser que podemos llegar a ser. Ese ser por construir es lo más importante en nuestras vidas” (R.E.)

 

“Si quieres que tu gente construya un barco, no le digas lo que tiene que hacer, háblale del mar, para que tenga ganas de ver el mar, para que tenga ganas de sentir la brisa en su piel, para que tenga ganas de sentir el agua salada, para que tenga ganas de ver un atardecer”.

 

El que tiene una expectativa, vive en la ilusión del control, moviéndose hacia afuera, entonces espera que otro le diga si aprobó, si acreditó, si certificó. Mirada faltante del SER.

El expectante, toma su aprendizaje como un ENTRENAMIENTO, en donde el otro (EL ENTRENADOR, EL COACH, EL OTRO) es su guardián, que le dice “no te olvides de de blanco”, no te va a decir cómo, qué, te puede susurrar de la belleza del alma, no te va a dar un feedback, porque sucede en cada momento cuando accionas.

¿Cuál es TU BLANCO?

¿Cuál es el blanco de una Evaluación “objetiva”?

 

Los procesos de aprendizaje desde una mirada más ancestral, es que somos completos y esta experiencia humana nos entrena para “brillar”, para expandir nuestra mejor VERSIÓN. Desde esta mirada no nos FALTA nada, sólo mostrar a LUZ lo que quizás está velado por los velos de IGNORACIA, en tanto ignorancia me refiero llevar a la conciencia aquello que SOY. ¿Quién soy? ¿Para qué estoy? ¿A dónde voy?

 

¿Quién sería Yo como Coach en mi mejor VERSIÓN en pensamiento, emoción y acción?

¿Podría SER sin mis certificaciones, títulos, acreditaciones, evaluaciones?

 

“Los seres humanos requerimos del sentido de la vida, como condición de nuestra existencia. Esta pareciera ser la otra cara del poder que tenemos en participar de nuestra propia creación” (R.E.)

 
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